- Dr. Agustín Haya de la Torre, el pasado 20 de enero se dio inició al segundo mandato de Donald Trump, como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. ¿Qué impresión le merece el discurso y los anuncios realizados, alguno de los cuales ya habían sido adelantados?
Sin lugar a dudas, el discurso de Donald Trump en la asunción de mando, ha demostrado que su gobierno va a pisar fuerte con políticas de ultraderecha. El régimen que inaugura es de carácter claramente oligárquico, se ha rodeado de multimillonarios a los cuales ha colocado en altos cargos, ciertamente, para favorecer sus negocios y lo que ha proclamado, es retomar el viejo esquema imperialista de los EEUU, quizás repitiendo lo que sucedió con la presidencia de Teodoro Roosevelt a principios del siglo XX, una política expansionista de dominio que duró varias décadas y que trajo como consecuencia, en buena parte del mundo y en particular en América Latina, que se impongan dictaduras militares apoyadas por los Estados Unidos.
A través de decenas de órdenes ejecutivas llamadas así por la administración de Washington, firmó una gran cantidad de medidas que marcan su carácter retrógrado y oscurantista. Se ha salido de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como lo hizo en su primer mandato y se ha retirado del Acuerdo para combatir el Cambio Climático, y ha anunciado que va a reforzar la producción y explotación de los combustibles fósiles, lo que es un paso atrás en la lucha por la reducción de las emisiones contaminantes y evitar que aumente en exceso el calor.
Uno de los aspectos centrales que repite permanentemente Trump, es su política contra la migración, convirtiendo a los extranjeros indocumentados o en situación semiilegal, prácticamente en enemigos del país. Y todo eso, además, con una serie de medidas que ha tomado en un solo día, hecho en un estadio ante sus partidarios: una puesta en escena, revirtiendo todas las políticas democráticas, humanistas y progresistas del presidente Biden. Lo que significa un problema bastante serio, acompañado, por supuesto, de los anuncios por los que quiere retomar el canal de Panamá, comprar Groenlandia a Dinamarca, asumir a Canadá como el Estado 51 de la Unión. Y, además, como ya lo hizo, cambiarle de nombre al Golfo de México, lo cual es bastante ridículo, pero, de todas maneras, es una muestra de cómo menoscaba y menosprecia a América Latina. Nosotros, en su concepción, necesitamos a los EEUU, pero ellos no necesitan a los latinoamericanos. Lo ha repetido varias veces. Todo esto configura, en mi opinión, un régimen oligárquico, imperialista, oscurantista, cuyas consecuencias las vamos a sufrir durante estos años. Encima, la guerra comercial que ya anunció para el próximo mes, tanto con Canadá, México, China y todos los países que se encuentren en condiciones de que le puedan hacer competencia a sus productos. Creo que todos estos efectos negativos, los iremos viendo a lo largo de estos meses y años. Y ojalá solo dure cuatro años.
- El Partido Republicano se ha fortalecido en estas elecciones, no solo logró ganar la elección presidencial, sino también la mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes, y contrariamente el Partido Demócrata se ha debilitado, como también las políticas de una relación más fluida con América Latina. ¿Cómo se va afectar el panorama político en América Latina? ¿Crees que se puede generar una ola ultra conservadora en la región?
- De alguna manera se está repitiendo el escenario que se produjo en los años 80. Cuando Margaret Thatcher asumió el gobierno en Gran Bretaña y coincidió esto con el de Ronald Reagan en los Estados Unidos, que marcaron justamente esa corriente neoliberal, que duró un buen tiempo, sintetizada en el Consenso de Washington y todas las políticas que empezaron a aplicarse desde entonces. Siendo gobiernos de derecha, sin embargo, eran básicamente conservadores en el sentido que a su estilo respetaban el Estado de Derecho, pero ese no es el caso de Trump, inclusive esa propuesta de militarizar la frontera, va contra la Constitución norteamericana porque no puede usar a la fuerza armada en ese rol, que le correspondería en todo caso a la policía o la negativa a reconocer como ciudadanos a los nacidos en su territorio. Entonces, en ese aspecto el problema de Trump es que violenta las leyes, las normas básicas de los principios republicanos y democráticos, eso lo diferencia de la ola conservadora de los años 80, que tenía más bien tintes de acentuar su política económica neoliberal más que una modificación de la estructura estatal que es lo que está intentando hacer Trump, y no tenían esa carga de xenofobia y racismo como la que Trump expresa contra la migración, algo muy serio, porque contraviene uno de los principios fundamentales de la convivencia universal, de aceptar y garantizar que las personas pueden migrar de un país a otro. Eso era precisamente uno de los criterios de Immanuel Kant, uno de los filósofos de la Ilustración, que la Paz Perpetua señala que el principio de hospitalidad garantiza la paz, y es obligación de los Estados tratar bien a los migrantes, porque Kant entendía que el hombre desde su aparición en el planeta, que además es redondo, no tiene fronteras que impidan el pase de un lado a otro, da la vuelta a toda la circunferencia, había empezado a caminar, y con ese criterio ciertamente el deber de las personas era dar hospitalidad a sus semejantes, Trump con su política xenofóbica está atentando contra un principio fundamental de la convivencia humana.
- Pero Trump tiene una política migratoria, principalmente contra los latinos, a quienes llama maleantes, enfermos mentales, su racismo tiene una mirada despectiva hacia América Latina.
Es una política xenófoba y racista, pese a sus contradictorias palabras, pero que tiene como blanco la migración sobre todo latinoamericana, y en particular, a la que cruza por la frontera mexicana. Ciertamente, lo ha dicho con todas sus letras, piensa redoblar la construcción del muro y militarizar esa frontera, con lo cual como señalo, estaría transgrediendo la Constitución de los EEUU, que no le atribuye en absoluto ese papel a las fuerzas armadas y lo está aplicando prácticamente desde el primer día, anuló las citas que podían solicitar aquellos que quisieran ingresar legalmente como asilados, que estaban esperando en la frontera mexicana, y que habían cumplido los requisitos, los ha anulado inmediatamente. Entonces, ni siquiera está dispuesto aceptar ello, ya sabemos lo que significa, porque entra en un terreno brumoso donde promueve no solo la persecución de quienes sean totalmente ilegales, sino de aquellos que sean semi ilegales o del propio estilo vigente en los EEUU, en donde como no existe un documento de identidad, entonces hay formas que permiten a través de conseguir una licencia de conducir y sobre todo demostrar que se pagan impuestos para de alguna manera tener un estatus de residencia.
Estas medidas están destinadas a transgredir sus mismas normativas internas, la propia constitución, lo cual es bastante serio, lo que indica cuál es su verdadera pretensión. O sea, intenta remodelar el sistema legal norteamericano para acomodarlo a las necesidades e intereses de los ultraricos y de su propuesta retrógrada. Y eso es, por cierto, sumamente peligroso porque los criterios que aplicaban los presidentes de corte imperialista en los EEUU, si bien eran discriminatorios, expansionistas, no intentaban modificar las bases de la constitución como él lo intenta. Entonces creo que está ensayando, por su codicia y angurria, implantar un régimen de multimillonarios, no se puede saber hasta dónde puede llegar en ese sentido.
- Es una especie de un grupo plutocrático, podríamos decir que ha capturado el gobierno de los Estados Unidos.
- Absolutamente. Aristóteles señalaba en la Política que eso era una muestra de la degeneración del sistema político. Aristóteles lo que planteaba era que la mejor forma o el mejor gobierno era aquel que fuese ejercido por quienes estaban en los sectores medios, es decir, que no eran ni muy ricos ni muy pobres. Porque si eran muy pobres, solo estarían preocupados por su sobrevivencia material. Y si eran muy ricos, solo estarían interesados en seguir enriqueciéndose. La codicia marcaría su gestión y degeneraría totalmente la posibilidad de la convivencia. Eso está expresando Trump con toda claridad. Más nítidamente que en su primer gobierno. Y ahora se ha rodeado de estos superricos y, además, los ha puesto en lugares muy importantes. Es muy significativo ver a Elon Musk. Este multimillonario de origen sudafricano, levantando el brazo en el saludo nazi, porque efectivamente eso es lo que piensan. Es decir, quieren una especie de régimen totalmente a favor de los grandes negocios.
- ¿En qué medida Brasil y su participación en el grupo de los BRICS, podría ser el contrapeso en la región a la política de Trump en América Latina, considerando que México estaría un tanto condicionado por su vecindad? Por señalar a las dos economías latinoamericanas más importantes.
Trump se ha encontrado con una correlación de fuerzas global distinta a la de 2016. En América Latina, la presencia de Lula en el Brasil, ha afianzado el peso de nuestro vecino, tanto en el contexto latinoamericano como en el internacional. Su participación en los BRICS y la ampliación de este mecanismo a varios otros países de África, América del Sur y de Asia, demuestran esa envergadura del papel que está jugando Brasil. En ese sentido, puede ser un contrapeso interesante el que jueguen los BRICS. Trump no entiende mucho a los BRICS. Nunca los comprendió, los desprecia, por supuesto, en su concepción imperialista, pero él tiene, me da la impresión, tiene una idea fija que es controlar sobre todo el Atlántico Norte; es decir, todo el comercio con Europa, él lo considera fundamental, y ese es el territorio o la geopolítica que quisiera aplicar. Por eso su planteamiento de incorporar a Canadá, de retomar el canal de Panamá y de comprar Groenlandia, que fortalecería dentro de su idea, de manera sustantiva, la presencia de EEUU en el Atlántico Norte. Esa es su idea básica, en mi opinión, y el resto le importa poco. Le molesta, pero no logra entender del todo, aparte de que, para él, esta es la forma de competir. Y afianzarse contra una China a la que cree que ya prácticamente domina el Pacífico. Entonces juega dentro de esos criterios. Ahora, Trump es un personaje que actúa por la estrechez de miras del costo - beneficio. No tiene una gran visión estratégica, una cultura histórica política muy sólida, y cambia, también mucho de ideas, es muy pragmático en ese sentido. Entonces va negociando, va viendo qué es lo que pasa, lo que va sucediendo. Pero por lo menos tiene esa idea, como señalan algunos analistas de universidades de los EEUU, de que cree que ya perdió la batalla en el Pacífico, por lo que hay que afianzarla en el Atlántico. Y para contrarrestar el enorme peso que tiene China, que tampoco Trump acaba de entenderlo del todo, porque, por ejemplo, si menosprecia a América Latina, África ni siquiera entra en su percepción de la correlación mundial de fuerzas; y en África, la presencia de China ya se ha vuelto predominante hace un buen tiempo, y hay países africanos que están en un proceso de desarrollo interesante y con una presencia china que ya es prácticamente hegemónica. Mucho menos entiende la Ruta de la Seda, percibe e intuye que existe una amenaza, pero su respuesta sería ese control del Atlántico, desde Panamá hasta Groenlandia.
Entonces ahí se va a meter en problemas muy gruesos, empezando por Panamá, quiere desconocer los tratados Torrijos - Carter, que permitieron la soberanía de Panamá sobre el canal, y en todo este tiempo no ha habido una sola queja; al contrario, hay una percepción de una muy buena administración panameña del Canal y eso es parte importante de los ingresos de ese país. La amenaza parece que solo podría realizarla por la fuerza, porque es muy difícil, diría casi imposible, que los ciudadanos en Panamá vean con buen criterio que el Canal sea de nuevo entregado a los Estados Unidos. En el caso de Groenlandia, podría tener una cierta brecha favorable; porque, primero es una población muy pequeña, segundo es una autonomía de Dinamarca y el pequeño número de groenlandeses, que no llegan ni a 60 mil personas, tienen también, una cierta reivindicación autonomista, más que la concedida por Dinamarca por viejos pleitos con los daneses con quienes no han estado muy contentos sobre todo en el último medio siglo por su presencia en esta enorme, pero muy rica isla. Pero para Trump, su idea de controlar Groenlandia es muy importante. Lo de Canadá es prácticamente surrealista, porque Canadá es un país muy grande, comparativamente no tiene una gran población, no llega a 50 millones de habitantes, pero es un país muy rico, es una de las grandes economías del mundo y tiene un nivel de cohesión económica, cultural y social, más consistente que la de los Estados Unidos y la menor gracia que les hará a los canadienses, de todos los sectores políticos es tratar de incorporarlos como un Estado más de la Unión. Además, esto es absurdo porque va contra la historia, no olvidemos que Canadá es parte de la comunidad británica de naciones, por más alianza estratégica que haya con Estados Unidos para Gran Bretaña, es muy difícil tolerar que se metan en un área de influencia, que además no es solamente británica sino también es culturalmente francesa y con una muy fuerte migración, que Canadá acepta gustosamente porque de alguna manera es un territorio casi vacío y muy rico. Ese es un problema que Trump no ha medido en todas sus consecuencias, y dudo mucho que en estas propuestas tenga la posibilidad real de aplicarlas.
- Se percibe la influencia de alguna corriente intelectual que inspire a Trump en su visión pragmática que señalas o es un voluntarista.
- Trump, en realidad, él mismo es un problema porque desciende de una familia de migrantes, está casado con una migrante más reciente, sabe perfectamente lo que es la migración, pero al mismo tiempo está en contra de la migración. Es un tipo bastante contradictorio y creo que éste se ha abierto paso en la vida con esa visión del costo – beneficio, y con viejos lugares comunes de los Estados Unidos muy reivindicados por la derecha desde la doctrina Monroe, enunciada en 1823, los gobiernos más soberanistas de los Estados Unidos durante el siglo XIX, reivindica curiosamente a Lincoln, no queda claro por qué. Es cierto, que señala una política peculiar frente a los afrodescendientes dice que no ve diferencias de color, que hay que ser ciegos ante las razas, pero es enemigo de los latinos a los que califica de maleantes, enfermos mentales, y creo que esto es por el voto, el peso y la consolidación que tienen los afrodescendientes en los Estado Unidos, daría esa impresión. Por otro lado, también, ciertamente en la práctica reivindica la política del gran garrote, o quiere aplicar el Big Stick. Es un hombre que no tiene un nivel cultural consistente, su ejercicio en la vida es del astuto hombre de negocios, del costo - beneficio, que heredó la fortuna del padre, la multiplicó, el padre era corredor de bienes raíces, este la multiplicó por cuanto medio ha sido posible, cree que acumular riqueza es sinónimo de inteligencia, la típica de los multimillonarios, que por diferentes factores lograron tener fortuna y sabemos son culturalmente un desierto. Su propia madre testimonia que salió muy bruto.
- A todo esto, con el resurgimiento de esas políticas, como dices, del gran garrote, la política imperial de los años 20, no estaría tomando plena vigencia el programa máximo del Aprismo que enunciara Víctor Raúl.
- Sí, yo creo que por supuesto, Trump lo que está obligando es a releer el Antimperialismo y el APRA, eso sin ninguna duda porque estamos volviendo con toda nitidez a ese tipo de políticas, que a estas alturas en la historia son bastante retrógradas, pero que es la manera como Trump quiere enfrentar el poderío chino, que lo encuentra ahora en una situación mucho más sólida con la coyuntura que pasaba China en su primer gobierno. Tenemos a un gobernante abiertamente imperialista y directamente agresivo contra América Latina. En particular, contra Panamá, contra México. Y mi impresión es que está intentando, o va a intentar en el caso de Panamá, hasta una intervención militar.
- A fines de los 80 las tropas norteamericanas invadieron Panamá para secuestrar al presidente Noriega muy vinculado al narcotráfico, que es el mismo argumento con el cual Trump asocia también a los latinos.
- Claro, invadió Panamá y se llevó a Noriega, que era otra perla. La diferencia sería que hoy señala que el canal de Panamá está manejado por los chinos. Cosa que es uno de sus tantos bulos, una de sus tantas exageraciones, porque está manejado por los panameños. Lo que pasa es que es una de las maneras como él siente una presencia creciente de China. En algún momento dijo durante la campaña, que sus políticas arancelarias para evitar la competencia de los productos chinos, iba a incluir también toda la mercancía que pasase por los puertos que China está construyendo en el mundo. Y eso nos toca directamente por el puerto de Chancay. No nos debería extrañar que algo así sea planteado próximamente. Porque en esto es interesante también señalarlo, Trump es soberanista, es nacionalista. A diferencia de Miley, por ejemplo, aparte de destruir el Estado de Argentina, está trabajando una apertura total, lo cual, en mi opinión, lo único que está haciendo es permitirles a los chinos que se adueñen de Argentina, de lo cual todavía no se ha dado cuenta del todo. Trump hace lo contrario. Lo que tiene en la cabeza es una política soberanista, industrialista, encerrada en el territorio de los Estados Unidos. O sea, ha vuelto a lo que Hamilton planteó en el siglo XIX, en las primeras décadas, eso que se llamaba la economía nacional de mercado. En ese entonces, tenía sentido, porque los EEUU estaban en un proceso de ocupación del territorio que conocemos ahora. Los EEUU a principios del siglo XIX eran las trece antiguas colonias y un poco más, estaban avanzando hacia el oeste a ocupar todo ese gigantesco espacio continental, a enfrentarse en guerra contra los mexicanos, a los que les quitaron el 40% de su territorio, entre que iban conquistando y exterminando a las tribus originarias, y finalmente, comprando tierras como compraron Alaska a los rusos. La situación es muy distinta en la actualidad, ya no estamos en esa época; pero esa es un poco la forma que tiene este personaje de actuar.
- Releyendo el antiimperialismo, la propuesta central de Haya de acción contra el fenómeno imperialista a través de la unidad continental, la unidad económica y política de América Latina, la nacionalización de tierras e industrias, que es un concepto más asociado a soberanía que a estatismo. Y seguidamente la internacionalización del Canal de Panamá, que después se plantea como interamericanización; pero, como parte del proceso de la Unidad, y la solidaridad con los pueblos y clases oprimidas del mundo. Al cual agrega, en el Congreso Antimperialista de Bruselas de 1927, su tesis de los cuatro sectores, señalando que ese proceso de Unidad económica y política de América Latina, debe pasar por una etapa de integración de los países de acuerdo a sus características de desarrollo. Así, tenemos los países de la Plata, otro espacio el de los países andinos, México y América Central y Brasil, que era una sola unidad; es decir, tenían que consolidarse y en ese proceso avanzaríamos. Igualmente señalaba Víctor Raúl, que el mundo avanzaba hacia la conformación de grandes bloques económicos y la relación se haría entre ellos. Hoy observamos que en el mundo se han constituido bloques económicos. Y que de alguna manera en América Latina aún no se ha gestado y esa sería la gran tarea, porque en Asia desde 1967 se constituyó la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático ASEAN, a iniciativa de Estados Unidos, un mercado común e integración económica, pero que desde el 2007 se han sumado otras seis economías importantes de esa región, como Japón, China, Corea, India, Australia y Nueva Zelanda. Por otro lado, la Unión Europea, que se ha consolidado, más allá del Brexit. Y África, como lo has señalado tú, es un continente que ha progresado significativamente, desde su proceso de descolonización. África con una población de casi 1.500 millones de habitantes tiene varios mecanismos de integración. ¿Cómo observa esta realidad desde América Latina?
Creo que la propuesta de Víctor Raúl siempre fue muy clara y lúcida desde sus planteamientos iniciales. Y la unidad de América Latina es un planteamiento que hay que hay que trabajar incansablemente. Se han desarrollado a lo largo del tiempo múltiples mecanismos y hay que buscar cohesionarlos, superando las dificultades. Algunos más o menos exitosos, pero creo que hay que redoblar esfuerzos para poder confrontar a esta política imperialista de los Estados Unidos y negociar mejor con la gran potencia de este siglo que es China. Y también, por supuesto, tratar adecuadamente con las otras grandes unidades geopolíticas económicas como la Unión Europea, la India, que también es un actor significativo, Japón, en fin. Y creo que nos iría mejor justamente cohesionando las alternativas latinoamericanas. Ahí yo tengo la impresión que deberíamos canalizar hacia una relación más unificada a entidades como la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (CELAC), y propiciar que mecanismos como los del Mercosur, la Comunidad Andina de Naciones, la Alianza del Pacífico, las propias entidades financieras, algunas de las cuales funcionan bastante bien, se afiancen. Y esa es una tarea por desarrollar. Lamentablemente no tenemos liderazgos claros en ese sentido. Eso debería estar encabezado ahora, como algo serio y consistente, está Brasil. No la fuerza suficiente porque Argentina ha perdido el paso por completo. Con un proceso absolutamente aperturista, de desinstitucionalización, de destrucción del Estado en la práctica. Chile está con muchos problemas tratando de consolidar una alternativa progresista, pero sin la presencia que desempeñaba anteriormente en el concierto internacional. Lo mismo por la crisis en Bolivia, Ecuador, con la situación difícil que vive Colombia y, por cierto, en Perú, que ha pasado en los últimos años a no tener ningún valor ni ningún peso en la escena internacional. Debemos reforzar los mecanismos señalados que de alguna u otra forma funcionan.
Incluso, esta Alianza del Pacífico entre Perú, Chile, México y Colombia, que debería haber incorporado hace tiempo a Ecuador y extenderse a otros países de América Central, quedó a medias. En conjunto vale la pena mantener los mecanismos enunciados y tratar de afianzarlos.
- ¿Algo más que desee agregar al amplio análisis de la política internacional que nos ha brindado?
- Reiterar que tenemos la obligación de releer El Antiimperialismo y el APRA.
Publicado: 2025-02-06
Entrevista publicada en la Revista Nuevos Rumbos, Año IV N° 38, Enero 2025.
Escrito por
Agustín Haya
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Publicado en
Agustín Haya
Blog de ideas democráticas y sociales.