Sobrevivir: entrevista a Agustín Haya de la Torre
Entrevista publicada en la revista Nuevos rumbos.
Una vez más, tenemos la oportunidad de invitar al Dr. Agustín Haya de la Torre, para abordar aspectos de la coyuntura actual del país.
- ¿Cuál sería su evaluación de estos seis primeros meses del gobierno de la presidenta Boluarte?
Lo más interesante es que el gobierno haya sobrevivido, sobre todo después de la asonada golpista de Castillo, que no solo fue un intento fallido de golpe de Estado y de cierre de los organismos constitucionales el pasado 7 de diciembre; sino que continuó con el levantamiento muy violento que movilizó a gente en varias zonas del país. Los analistas más acuciosos hablan de que se alzaron alrededor de unas 25 mil personas, la movilización más grande en Lima no superó las 7 mil, a eso que llamaban la Toma de Lima. Pero si eran muy virulentos, intentaron tomar 5 aeropuertos simultáneamente, asaltaron comisarías, incendiaron locales del Ministerio Público y del Poder Judicial, quemaron ambulancias con pacientes, bloquearon carreteras, etc. En fin una acción que, en mi opinión, era parte de una violencia ya planificada en caso de que Castillo fuese vacado.
Todo eso, de alguna manera, marcó el inicio del gobierno de la señora Boluarte y las características más importantes de las primeras semanas, fue ante esa violencia organizada de gentes castillistas, que la respuesta fuera también bastante dura; pues, para evitar el intento de asaltar aeropuertos, se precisó, no solamente de la policía sino también de las fuerzas armadas, que actuó con mucha dureza.
En buena parte, porque no tenemos una policía -hace mucho tiempo- preparada para poder develar éste tipo de violencia que usa armas artesanales, bombardas, piedras lanzadas con huaracas, armas hechizas, que pueden ser mortales; en fin, no hay una policía con suficiente capacidad, era en ése momento lo que se tenía para develar este tipo de movimiento y finalmente se recurrió a la FF.AA., y lo que ésta sabe es disparar y esto acabó con una cifra de muertos bastante alta y una utilización política muy eficaz por parte de los partidarios de Castillo, sobre todo a nivel internacional, que acusan al gobierno de Boluarte de asesino, de genocida, que ha llevado a pronunciamientos de la propia Corte Interamericana, Amnistía Internacional, bastante sesgados por cierto, porque no consideran el nivel de agresividad y violencia de los grupos castillistas en el asalto a entidades públicas y privadas.
De todas maneras, el gobierno de Boluarte y su primer ministro han sobrevivido, lo cual es un hecho ya de por sí resaltante. El balance en realidad resulta interesante, en la medida en que han rescatado por lo menos la óptica de tratar de promover y gestionar políticas públicas, que habían sido totalmente abandonadas por el gobierno inepto y delincuencial de Pedro Castillo; y eso ya es un mérito. No es que lo estén haciendo muy bien, pero por lo menos el enfoque es muy distinto, al señalar que desarrollar este tipo de políticas en todos los aspectos del Ejecutivo, resulta ya un mérito y, lo otro, es que en estos seis meses el gobierno de Boluarte, no está vinculado a casos serios de corrupción.
Evidentemente, arrastra las dificultades que provienen de un partido como Perú Libre que tenía como objetivo -abiertamente- asaltar el poder y saquear al Estado y tiene todavía una buena cantidad de mugre que la acompaña, que salta de vez en cuando, pero en todo caso creo que en ese sentido hay una voluntad interesante.
Ahora, yo diría, que este gobierno es básicamente una alianza de una facción de Perú Libre encabezada por Boluarte con gente de Ollanta Humala, representado por el presidente del Consejo de Ministros, Otárola y varios de los ministros y funcionarios que vienen colaborando en diferentes lugares del gobierno. Es decir, si quisiéramos caracterizarlo, es otro gobierno de izquierda luego de Castillo, bastante mediocre, en mi opinión, pero que también es difícil pedirles algo más por la crisis en que aparecen; es gente que no se había preparado para gobernar, ni siquiera la propia Boluarte que integraba PL. Ya hemos visto la absoluta incapacidad de ese gobierno, en donde ella, de alguna manera, tuvo un paso dentro de la negativa gestión de los ministros de Castillo, que podría considerarse interesante en la medida que no robó, no saqueó, no hubo mayores denuncias y sobrevivió en su ministerio y, que ahora está ejerciendo la presidencia de la República.
En un cargo en donde hay que considerar algunos elementos importantes, era una funcionaría mediana de la RENIEC y llega de pronto a la presidencia de la república, algo que Maquiavelo diría “una gobernante al azar”, y de otro lado, tiene una cosa que vale la pena destacar que es la primera presidente del Perú, la primera mujer quechua hablante de origen típicamente andino, y eso hay que tomarlo en cuenta, aún a pesar que sectores de la izquierda identitaria, que reivindican ése tipo de circunstancias o condiciones, la odian profundamente.
Eso es una paradoja de lo más peculiar, ahora creo que ése balance es difícil de proyectar más allá de cercanía, en el sentido de que este gobierno, de esta facción de Perú Libre como también de parte del nacionalismo de Ollanta, no tienen tampoco grandes propuestas, no tienen un plan estratégico estructurado, diseñado con claridad, se mueven en plan de sobrevivencia y al vaivén de las cosas, no tienen bancada parlamentaria, lo cual hace casi milagroso que sobrevivan y evidentemente, juegan con la habilidad política de lo que sean capaces para evitar que estás fuerzas fragmentadas y encontradas del parlamento, se los traigan abajo de buenas a primera, que ganas no le faltan, porque ahí están calculando que podría significar un adelanto de elecciones; pero parece haber concordado en el parlamento, después de una media docena de intentos, que mejor se quedan todos hasta el 2026, y en tanto que pasa de acá a uno o dos años, pero veo difícil que el proceso cambie.
En conclusión, creo que estamos ante un gobierno de características más bien de sobrevivencia y una mirada de corto y mediano plazo, cuanto más y es difícil que ofrezca algo distinto.
- La percepción de la población respecto del gobierno de la señora Boluarte -según las empresas encuestadoras- es de un bajo nivel de aprobación y de un altísimo nivel de desaprobación.
Es cierto que tiene un alto nivel de desaprobación en las encuestas más serias, pero tampoco hay que desconocer que ésas situaciones ya la hemos vivido con Toledo, que se pasó buena parte de su gobierno con 8% o 9% de aprobación; y, sin embargo, era defendido por algunos de los medios de comunicación que ahora atacan de manera inmisericorde a la Sra. Boluarte, con el argumento, contradictorio, que Toledo era andino, que era el primer cholo presidente del Perú, lo cual es mentira; además porque la historia del Perú lo contradice absolutamente. Esto era parte de la propaganda identitaria por la que “había que tenerle compasión al Sr. Toledo” y se tomaba como especie de borrón todo su desarreglo personal en el manejo gubernamental.
Toledo llegó en las mismas encuestadoras a tener 8% con tendencia a la caída, y tenían que hacerle hojas de ruta y dar explicaciones a través de su bancada, donde tenía a políticos muy hábiles, capaces de sobrellevar la tormenta; llegó a nombrar y aunque no era muy trabajador a Kuzcynski y éste tuvo a su vez la habilidad de convocar a un grupo de gestores, de operadores, que le sacaron adelante el gobierno con índices de desaprobación muy bajos, pero que llegó al 2006.
Entonces, esto de tener gobierno con baja desaprobación no es mayor novedad, lo que veo más bien es que pese a la desaprobación que se observa, que uno lo siente en la calle, no hay una voluntad de cambio inmediato, siento más bien una especie de desgano nacional en relación a la política, como diciendo con estos bueyes tenemos que arar y no hay mucho que hacer, o sea no veo que la gente vaya a apoyar masivamente ni mucho menos al paro castillista del 19 de julio, incluso anunciando nuevos actos de violencia para tratar de repetir la crítica situación de diciembre y enero, esperando seguramente algún tipo de represión o ataque violento que causen más muertes y le permitan seguir calificando al gobierno como una dictadura fascista, que es el delirio en que han caído desde hace varios meses.
No veo ese estado de ánimo, salvo que se provoque radicalmente a la gente; la población quiere seguir trabajando y recuperar su economía que es crítica. La economía parece que va a crecer en un 2%, cuando deberíamos estar por lo menos en el doble. En los últimos quince años hemos estado acostumbrados a un promedio de 5 o 6%. La gente quiere trabajar, quiere llevar un pan a su casa, la gente ya gozó de este tipo de violencia que no lleva a ningún lado y, creo ya tienen poca convocatoria, pese a la calentura con la que sus promotores ven este tipo de confrontaciones con el gobierno.
- ¿Cuál es su evaluación respecto al Congreso de la República, que también tiene un alto índice de desaprobación, enredados en medio de escándalos de cupos a sus trabajadores?
Eso responde a que vivimos una decadencia, una descomposición de la política, donde los partidos programáticos han desaparecido o se han debilitado en extremo y estamos dominados por partidos de aventureros, por el crimen, la corrupción, fuerzas que responden a organizaciones delictivas, con un comportamiento lumpenesco, lo que se da en etapas de decadencia, de degeneración política, como la que venimos atravesando desde hace ya buen tiempo; no es extraño ver todos los días en los medios de comunicación que la noticia política es escuchar a un elenco mediocre y empobrecedor, que es permanentemente entrevistado mañana, tarde y noche sobre sus actos delictivos, “que no la moche”, “que fue voluntario”, en situaciones que atentan no sólo contra la ética parlamentaria, sino contra la ética republicana en la cual debe sustentarse la ética parlamentaria. Y que no tiene en cuenta -por supuesto- en absoluto los valores democráticos.
Estamos en un momento de esas características, pero esto ya se viene repitiendo y creo que no va ser fácil salir de una situación así; eso depende finalmente de los electores, pero en una sociedad en donde el 80% de la población vive de la ilegalidad, o de economías abiertamente delictivas, entre otros, explican el sustento real de esa decadencia política.
- ¿Cómo se interpretan las declaraciones de la Sra. Fujimori, que busca emerger como líder de la oposición?
En este Parlamento donde hay 10 fuerzas políticas, 10 bancadas -sino me equivoco- y que todos los días se dividen, renuncian, se pasan de un lugar a otro, especie de saltimbanquis, que antes se les llamaban tránsfugas; ese calificativo ha desaparecido por arte de magia. El grupo congresal que se mantiene es el de la Sra. Fujimori, del clan Fujimori, cuyo objetivo evidente es retomar al poder que perdió el padre al fugarse al Japón.
Ese objetivo, el clan Fujimori lo tiene muy claramente comprometido, para eso trabajan, para eso existen y su grupo parlamentario es ciertamente en el congreso el mejor organizado, el que sabe cómo moverse, el que acaba liderando a las otras fuerzas. Sorprendentemente, en el congreso que disolvió Vizcarra, tenían 72 parlamentarios, pero le faltaba capacidad política al punto que los 4 o 5 parlamentarios de la célula Aprista, mucho más duchos políticamente, compraron íntegramente la estrategia derechista de los Fujimori y conducían su bancada.
Eso ahora no sucede, ha logrado modificar sus cabezas parlamentarias, ha puesto gente un poco más articulada como la Sra. Juárez, Guerra García y la propia Martha Moyano que es una especie de fuerza de choque, que ha aprendido, no es muy brillante, pero sabe en qué momento mete un cabezazo -por decirlo de alguna manera- y ciertamente no les conviene aparecer identificados con un gobierno que tiene tan escasa aprobación y, lo que está haciendo es preparar la candidatura de Fujimori. Ahora, adelantándome a otra pregunta, yo estoy convencido que la Sra. Fujimori va a postular y esta vez es muy probable que gane las elecciones.
Tienen muchos recursos, tienen gran cantidad de dinero y si la señora no es sentenciada y en eso también se mueve con gran habilidad y logra entrampar, demorar o postergar los procesos a los que está sometida en el ministerio público y el propio poder judicial, va a ser la candidata y tengo la impresión, a éstas alturas, que ésta vez sí podría ganar, porque creo que es la fuerza finalmente más coherente y disciplinada de la derecha.
La derecha y la extrema derecha que está en el parlamento, el grupo de Renovación Popular, el grupo de López Aliaga y los almirantes, es un grupo muy reaccionario, bastante limitado, no tienen claridad en sus propuestas conservadoras y no tienen la menor cintura política para nada; en el caso de Hernando de Soto, creo que está muy mayor y no ha logrado darle vialidad a su propia bancada. Mi impresión es que podrían acabar apoyando a Fuerza Popular.
- ¿Qué escenarios futuros pueden influir en los acontecimientos que puedan precipitar una caída del gobierno?
Habría que ver cómo enfrenta el gobierno este 19 de julio, si lo hace con inteligencia, mi impresión es que ese paro va a ser un fracaso, pero acá nunca se sabe, pudiera haber una intervención muy torpe y darse una dificultad seria que después la vuelva aislar internacionalmente. El gobierno ha tenido la suerte que sus principales críticos internacionales están pasando a su vez por crisis muy severas.
El presidente Petro que empezó bastante bien su gobierno progresista en Colombia, con un frente muy amplio que incluía prácticamente a todos los partidos políticos de izquierda, centro y derecha, acabó siendo, por un lado, dominado por dos de sus principales asesores que venían de la extrema derecha uribista, el Sr. Benedetti y la Sra. Saravia y rompió paralelamente la coalición que el mismo había montado en el Congreso cuando no le aprobaron su reforma de salud, cuando se la criticaron porque tenía todavía margen para seguir discutiéndola, logró sí que le aprobaran una reforma tributaria diseñada por José Antonio Ocampo, entonces Ministro de Economía, que es un brillante economista de centro izquierda, con una larga trayectoria internacional, que ya había sido ministro de gobiernos anteriores en Colombia; pero que Petro lo expulsó, al igual que otros ministros de centro y centro izquierda.
Petro dijo que iba a profundizar las reformas y al mismo tiempo saltó la corrupción de parte de sus dos principales asesores, una cosa muy peculiar para los que no estamos en Colombia, no nos habíamos enterado, gente que venía del uribismo, y que se habían plegado a su campaña. Entonces Petro está en dificultades muy serias para seguirse erigiendo en un crítico de la Sra. Boluarte.
Con López Obrador no anda muy lejos la situación que vive, denunciando los crímenes de la Sra. Boluarte. Él mismo suma ya 50 muertos quemados por su policía migratoria en actos de absoluto salvajismo, 19 muertos en Tamaulipas y otros 40 muertos hace pocas semanas, gente que caminaba por la calle en una ciudad de frontera, a quienes metieron en un centro de reclusión y los quemaron vivos. Además, tiene 10 ejecutados extrajudicialmente por el ejército y los últimos 6 que acaba de suceder hace unos días, cuando una patrulla militar capturó a un grupo, al parecer de migrantes, que intentaban cruzar la frontera, a quienes abalearon y quemaron vivos.
Entonces, López Obrador ha demostrado ser en ese sentido como que él quisiera usar en su lenguaje, un asesino, un genocida, y está sometido a investigaciones por grupos internos, pero tiene la complicidad internacional de ciertos sectores de izquierda, que no le dan la relevancia, pero no tiene la menor moral para su capricho pueril, sin pie ni cabeza de no querer entregar al Perú la presidencia de la Alianza del Pacífico. Entonces, estos dos críticos están fuera de combate por sus propios errores gubernamentales, es más México está ya metido en la sucesión presidencial, para las elecciones del próximo año.
El caso de Boric que un día crítica y otro día reconoce a la Sra. Boluarte, tiene un comportamiento más inteligente y cuidadoso, pero aun así ha provocado incidentes muy serios en la frontera al expulsar a venezolanos y migrantes de otros países, colocándolos en tierra de nadie y luego, con su prensa adicta, intentar echar la culpa al Perú por no dejarlos pasar, cuando el responsable de la violenta expulsión, el maltrato y la violación de derechos fundamentales es el gobierno de Boric.
El asunto está de nuevo ahí candente, acomodar estos migrantes, que dicho sea de paso el problema de la migración es algo muy serio en América Latina y en el mundo, porque el refugiado por razones económicas o políticas, el expulsado de un país, deja de ser ciudadano mientras está en tierra de nadie y esto es terrible, no hay una atención efectiva y más bien hay una complicidad subrepticia entre todos los gobiernos para maltratarlos, y en ese aspecto paradójicamente el gobierno del Perú es uno de los que mejor trata a la migración extranjera, tenemos la tercera población más alta de venezolanos en el país, millón y medio después de Venezuela y Colombia, y en general se les trata bastante bien, y salvo por supuesto como en cualquier migración o grupo humano hay quienes cometen delitos abiertamente, pero no existe la xenofobia que existe en Chile ni siquiera en Colombia y menos en México contra este tipo de migración. Pero regresando al asunto, porque esto empezó con el comportamiento del congreso y qué es lo que va a pasar, yo creo que el gobierno se va a mantener hasta el 2026 y esperamos con cierto optimismo que no haya desbordes o acciones que no puedan ser contenidos por el gobierno.
- ¿Desearía usted, agregar algo más?
Solamente señalar, que yo veo una situación de descomposición de fuerzas políticas y sociales, en donde los partidos programáticos han quedado reducidos a una minoría y ojalá que pudiese restablecerse el APRA, por ejemplo, tendría que recuperar su proyecto histórico que lamentablemente ha sido prácticamente subsumido hasta llegar a una pérdida de identidad y, por otro lado, me parece interesante -aunque por el momento no tengan mayor repercusión electoral- que logren inscribirse los liberales de Vargas Llosa, porque eso podría permitir o apuntar a una lenta recuperación del debate ideológico serio, en medio de tanto aventurero. Tenemos 22 partidos políticos de los cuales fácilmente una veintena no saben en donde están parados y lo único que les interesa es el poder por el poder, para seguir saqueando al Estado y por ello creo que hay que tratar en la actividad política resaltar los valores y restablecer los partidos programáticos en la medida de lo posible.